Cómo los ataques de Trump contra el Papa le están costando el apoyo de una parte importante de sus seguidores

    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Tiempo de lectura: 9 min

No es inusual que el presidente Trump reciba críticas de líderes católicos.

Sus políticas de inmigración de línea dura —prometidas durante su campaña y aclamadas por sus partidarios— han provocado la condena de dirigentes eclesiásticos.

Durante meses, esta situación ha enfrentado a la jerarquía de la Iglesia católica en Estados Unidos con los católicos de base, de tendencia más derechista.

Sin embargo, la amplia reacción adversa surgida en las últimas 48 horas a raíz del ataque de Trump contra el papa León XIV, y después de que compartiera una imagen generada por IA en la que aparece representado como una figura semejante a Cristo, es muy diferente.

Lo llamativo es de dónde procede parte de estas críticas: aliados católicos leales y conservadores.

Estos se muestran descontentos no solo por la fricción pública de Trump con el papa León XIV sino, a un nivel mucho más profundo, por la guerra en Irán.

El revuelo provocado por el ataque de Trump en las redes sociales contra el primer papa estadounidense, a quien tildó de "demasiado liberal" y excesivamente "blando con el delito", sumado a la imagen generada por IA ha suscitado un cambio de opinión entre muchos católicos conservadores desde que comenzó la guerra hace seis semanas.

"Rezo para que todo esto aclare a la gente que no debemos buscar la guía en un líder nacional; no debemos mirar a aquellos que poseen más dinero o más armas. Debemos mirar a Cristo", afirmó el obispo Joseph Strickland.

Estas palabras provienen de un hombre que el año pasado participó en un acto de oración para "consagrar" la residencia del presidente en Mar-a-Lago.

En 2024 Strickland pronunció el discurso principal en la CPAC, evento en el que Donald Trump figuraba como invitado de honor; antes, en 2020, se dirigió a una marcha de partidarios de Trump que exigían la anulación de los resultados electorales.

Ha sido un firme partidario de Trump en las buenas y en las malas. De hecho, su manifiesta alineación política —así como su abierta confrontación con el difunto papa Francisco— influyeron incluso en su destitución del cargo de obispo de Tyler, Texas.

Distanciamiento por la guerra

No obstante, ante las narrativas radicalmente contrapuestas de la Casa Blanca y el Vaticano respecto a la guerra en Irán y en el conjunto de Oriente Medio, el obispo Strickland ha marcado un inusual distanciamiento respecto a la administración.

"No creo que este conflicto cumpla con los criterios de una guerra justa. Respaldo al Santo Padre y su llamado a la paz. No se trata de política; se trata de verdad moral", declaró a la BBC, añadiendo que la magnitud de las muertes y el sufrimiento que padecen los civiles inocentes implica que esta guerra nunca podría considerarse "justa".

Es más: ha cuestionado a la Casa Blanca por su gestión de la guerra y ha animado a otros católicos a hacer lo mismo.

"El panorama se torna muy sombrío cuando se utiliza la religión para justificar conductas inmorales... utilizar la religión para justificar, en particular, el lanzamiento de bombas, contradice la esencia misma de la fe", afirmó el obispo Strickland.

Consultado sobre el ataque de Trump al papa León XIV y la imagen que algunos han bautizado como el "Jesús de la IA" —que Trump afirmó haber confundido con la figura de un médico en lugar de la de Jesús— el obispo Strickland respondió que sentía como un "deber" recordar al presidente estadounidense el Evangelio de Mateo.

Señaló un pasaje que enseña que el poder supremo reside en Cristo y no en ningún ser humano.

"Cuando los líderes mundiales olvidan esta verdad, todos corren peligro", aseveró.

Este aparente cambio en la percepción que los católicos conservadores tienen del presidente de los Estados Unidos conlleva riesgos políticos, ya que Trump logró aumentar su respaldo entre dicho grupo de cara a las elecciones de 2024.

El panorama sigue siendo complejo, según el Pew Research Center. El origen racial desempeñó un papel significativo: el 62% de los católicos blancos votó por Donald Trump y el 37% por Kamala Harris, mientras que el 41% de los católicos hispanos votó por Trump y el 58% por Harris.

Esto constituyó una tendencia general hacia el Partido Republicano entre los católicos en su conjunto, si bien marcada por profundas divisiones internas.

Las críticas desde la derecha católica

Históricamente los datos sugieren que, en lo que respecta a su visión del mundo, la política tiene mayor peso que la fe para un gran número de católicos estadounidenses. En gran medida, sus posturas se alinean según las divisiones partidistas, señala Greg Smith, director asociado de investigación religiosa del Pew Research Center.

La comunidad católica de Estados Unidos se compone de diversos sectores que mantienen posturas sumamente polarizadas en torno a cuestiones como el aborto y la inmigración.

Es por ello que un acercamiento de católicos de izquierda y de derecha en torno al conflicto con Irán resulta excepcional.

Sus opiniones sobre el líder de la Iglesia corroboran este hecho: el papa Francisco gozaba de mucha más popularidad entre los demócratas católicos que entre los republicanos católicos, pero León XIV tiene un gran apoyo de ambos grupos, según el centro Pew.

A menudo se percibía al papa Francisco como un progresista espontáneo que, en ocasiones, se distanciaba de los católicos tradicionalistas, por ejemplo con sus restricciones a la misa en latín, mientras el papa León XIV ha flexibilizado estas medidas.

El Papa no está exento de cierto nivel de crítica, afirma Peter Wolfgang, director ejecutivo del Family Institute of Connecticut y una voz destacada de la "derecha" católica estadounidense.

"El Papa es el Papa; le debemos cierta deferencia, pero no creo que el catolicismo busque una obediencia ciega como cadáveres. Somos personas vivas y pensantes", sostiene.

Wolfgang ha evolucionado de ser un pragmático cauteloso respecto a Trump —centrado en lograr la anulación de las leyes sobre el aborto— a convertirse en un partidario mucho más entusiasta.

Aunque es un firme defensor de las políticas de deportación masiva y de la vertiente de nacionalismo católico representada por J.D. Vance, ahora se muestra sumamente crítico con la actitud del presidente estadounidense hacia León XIV.

"El presidente Trump no comprende el funcionamiento del catolicismo. El Papa no es un mero jefe de Estado; es el Vicario de Cristo. Los ataques dirigidos contra él se perciben como ataques contra la propia Iglesia. Cuanto más ataque al Papa, más disminuirá su respaldo entre sus votantes católicos", declaró Wolfgang a la BBC.

Peter Wolfgang afirma que su fe lo llevó a cuestionar a los obispos católicos de Estados Unidos cuando estos criticaron las políticas migratorias del presidente Trump; no obstante, esa misma fe es la que ahora lo lleva a oponerse a esta guerra.

"Cuando el presidente Trump sale a hablar de aniquilar la civilización iraní, o cuando el secretario Hegseth pronuncia una oración de tintes sanguinarios totalmente ajena a la sensibilidad católica, resulta absolutamente natural que los católicos conservadores cierren filas en torno al papa León", señala.

Un acercamiento inusual

Poco después de los primeros ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, recitó una oración sumamente controvertida durante un servicio religioso en el Pentágono en la que se hacía referencia a una "violencia abrumadora" y a una "justicia ejecutada con celeridad y sin remordimientos".

En sus escritos, Peter Wolfgang suele reservar sus críticas más feroces para la "izquierda" católica; sin embargo, considera que la cuestión iraní ha logrado, hasta cierto punto, unificar a las distintas facciones, en parte gracias a la claridad del mensaje antibélico del Papa.

De manera inusual, ningún miembro de alto rango del clero católico estadounidense ha apoyado públicamente la guerra en Irán.

Incluso Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y un aliado clave de Trump, exigió que el presidente de EE. UU. se disculpara ante León XIV por su airada diatriba, solicitud que fue rechazada.

Situado en el ala liberal de la Iglesia católica, el diácono y destacado comentarista Steven Greydanus también evalúa esta inusual convergencia de opiniones.

Considera que un factor determinante ha sido la "subversión" por parte de la Casa Blanca de los principios de la "Teoría de la Guerra Justa", una teología que determina cuándo es lícito ir a la guerra y cómo debe llevarse a cabo dicho conflicto.

Sin embargo, afirma que esto se debe también, en parte, al contraste entre el presidente Trump y la "presencia sanadora" del Papa.

"Si bien me apena la franqueza de los ataques de Donald Trump contra el papa León, en cierto modo celebro la claridad de elección que se les presenta a los católicos", señala Greydanus.

La posición del Vaticano

El Vaticano ha mantenido la postura de que lo que hemos presenciado en las últimas semanas no es, en absoluto, una batalla entre el León XIV y el presidente Trump, sino la actuación de un Papa que se aferra claramente a su fe para oponerse a la lógica de esta guerra.

No obstante, cuando el presidente Trump afirmó que "toda una civilización moriría" en Irán, el Papa respondió directamente, calificando dicha amenaza de "verdaderamente inaceptable".

"Existe una diferencia importante entre desafiar a un hombre y desafiar el principio que hace posible la guerra", afirma el reverendo Antonio Spadaro, subsecretario del Dicasterio (Ministerio) para la Cultura y la Educación del Vaticano.

El reverendo Spadaro declaró a la BBC que, si bien se estaba manteniendo un diálogo entre bastidores en los "lugares de poder", el Papa también debía realizar pronunciamientos públicos contra el conflicto para "marcar el límite moral" de lo que resulta aceptable.

Entonces, ¿cuál es la perspectiva desde Ciudad del Vaticano respecto a esta aparente convergencia entre los católicos estadounidenses de izquierda y de derecha en su respaldo al mensaje antibélico de León XIV?

"Por supuesto, no logra unir a todo el mundo", reconoce el reverendo Spadaro, "pero el papa León logra desviar el debate católico de una senda puramente partidista".

Por otro lado, surgen interrogantes sobre por qué el presidente Trump publicó una imagen generada por inteligencia artificial que, con toda certeza, terminaría por distanciar y ofender a algunos de sus propios partidarios.

Algo inusual en él, se retractó y la eliminó.

También es una incógnita el motivo de su diatriba contra León XIV, que algunos interpretan como dirigida a debilitar la oposición del Papa a la guerra.

"Pero, al intentar deslegitimarlo, el ataque de Trump reconoce implícitamente el peso de la voz moral del Papa", afirma el reverendo Spadaro, del Vaticano.

"Si León fuera irrelevante, no merecería ni una sola palabra. En cambio, se le invoca, se le nombra y se le contradice: una señal de que sus palabras importan", sentencia.

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