Por qué fue tan odiada María Antonieta, la reina más controvertida de la historia

Fuente de la imagen, Getty Images
- Autor, Deborah Nicholls-Lee
- Título del autor, BBC Style
- Tiempo de lectura: 7 min
"Todas las miradas estarán sobre ti", advirtió María Teresa, emperatriz de Austria, en abril de 1770, mientras su hija, la archiduquesa María Antonia, de 14 años de edad, se preparaba para casarse con el futuro rey Luis XVI de Francia en el Palacio de Versalles.
Sin embargo, el escrutinio que sufrió María Antonieta, como posteriormente se conocería a la archiduquesa, fue mucho más cruel de lo previsto. Fue vilipendiada como una libertina, conspiradora y derrochadora imprudente, cuyo estilo de vida exorbitante estaba llevando al país a la ruina; acusaciones que precipitarían la Revolución Francesa y darían lugar a un espectáculo inusual e impactante: la ejecución pública de una reina.
Nuestra fascinación por María Antonieta nunca ha disminuido, pero su historia se cuestiona cada vez más. ¿Merecía ser despreciada o fue una mártir atrapada entre intereses contrapuestos y destruida por mentiras?
Para Sarah Grant, curadora de "Estilo María Antonieta", una exposición que se pudo disfrutar en el Museo Victoria & Albert de Londres hasta marzo pasado, ella es la reina más a la moda, más escrutada y más controvertida de la historia.
Como conmemoración del 270º aniversario del nacimiento de esta figura rompedora pero difamada, la exposición celebraba su estilo y cuestionaba algunos de los mitos asociados a ella.

Fuente de la imagen, Museo Victoria y Albert de Londres
Uno de estos mitos es su comentario apócrifo de "que coman pastel", una reacción insolente ante la devastadora escasez de pan. Atribuida a "una gran princesa" en las Confesiones de Rousseau, escritas en 1765 cuando María Antonieta tenía 10 años y aún vivía en Austria, esta frase no pudo haber provenido de ella.
Surgen más noticias falsas en el "asunto del collar de diamantes" (1785-1786), cuando se encargó un collar de más de 600 diamantes salsamente a nombre de la reina, lo que consolidó su reputación de excesos a pesar de su reivindicación en un juicio. Una réplica de esa joya, junto con el collar Sutherland, que supuestamente contiene piedras del original, se exhibió en la exposición.
Otros elementos hablan de su legado como creadora de tendencias: por ejemplo, muebles opulentos del Renacimiento francés (1800-1890), que emulaban elementos de su estilo, y zapatos rosas con volantes de la película ganadora del Oscar "Marie Antoinette" (2006) de Sofia Coppola, diseñados por Manolo Blahnik, quien confiesa que sigue "cautivado por todo lo relacionado con ella".
El lujoso estilo de vida de la joven reina fue sin duda sal en las heridas de los pobres hambrientos. Atada a un marido débil y bastante aburrido, más interesado en la caza que en ella, y que durante siete años, por razones médicas, fue incapaz de consumar su matrimonio, ella encontró diversión en fiestas extravagantes, en los juegos de azar y en la moda.
Sus vestidos, decorados con fantasía y con grandes paniers estructurales (los antecesores de la crinolina), coronados con imponentes peinados ornamentales, fueron ampliamente copiados en su época y posteriormente inspiraron a estrellas del pop como Madonna y Rihanna, y a diseñadores de moda como Vivienne Westwood, Dior y Moschino.

Fuente de la imagen, I Want Candy LLC and Zoetrope Corp
"Madame Déficit"
Sin embargo, el apodo de "Madame Déficit" era injustificado. Gastaba menos que los hermanos del rey y era solo una de una serie de monarcas franceses derrochadores, pero la reina extranjera se convirtió en un chivo expiatorio conveniente para el manejo de fondos del gobierno francés.
"Es el gasto en guerras lo que realmente lleva a la bancarrota a Francia, y ciertamente no el dinero que María Antonieta gasta", dice Grant a la BBC. "Su presupuesto para vestuario equivale hoy a alrededor de un millón de dólares, pero Francia gastó US$11.250 millones solo en la Guerra de Independencia de Estados Unidos".
Incluso recortar sus gastos le granjeó nuevos enemigos.
"Cuando dejó de usar sedas, la industria de la seda se puso furiosa porque su sustento se vio amenazado", dice Grant. Y cuando, en 1783, intentó proyectar una imagen diferente con un retrato suyo con el atuendo informal y campestre que popularizaría, este fue rápidamente reemplazado por algo más elaborado y formal. "Se espera que cree un espectáculo regio", continúa Grant. "Así es como la monarquía mantiene su autoridad".
Las creencias populares que rodean a esta celebridad de principios de la era moderna también pasan por alto su filantropía. Ella reciclaba su vestuario cada año, compartiéndolo con su personal; y adoptó a varios niños, entre ellos a Jean Amilcar, originario de Senegal, a quien liberó de la esclavitud.
También "rechazó las ofertas de regalos caros de su marido" y "donó generosamente a organizaciones benéficas", según declara a la BBC la autora Melanie Burrows, quien ha escrito extensamente sobre la época (muchos de sus libros están firmados con su nombre de soltera Melanie Clegg). Lejos de ser la "estúpida cabeza hueca que a menudo se la retrata", argumenta Burrows, era "bienintencionada, generosa y bondadosa".
Presentada a la corte francesa como ofrenda de paz tras años de hostilidad con Austria, María Antonieta tenía lealtades divididas que la sumieron en sospechas —no todas infundadas— de compartir secretos militares con Austria.
Se la consideraba indiferente al pueblo francés, y las referencias despectivas a ella como "L'Autri-chienne" (un juego de palabras francés que significa tanto austriaca como perra) ejemplifican la desconfianza que alimentaba el sentimiento público.

Fuente de la imagen, CC0 Paris Musées Musée Carnavalet - Histoire de Paris
A diferencia de un rey, una reina carecía de poder oficial y debía permanecer en un segundo plano. María Antonieta era considerada demasiado prominente, demasiado vivaz y demasiado dispuesta a usar su encanto para inmiscuirse en asuntos políticos, presionando en secreto a ministros y oponiéndose a las reformas constitucionales que el país reclamaba a gritos.
En lo que concernía a sus enemigos, era necesario derrocarla. Circulaban panfletos difamatorios, algunos pornográficos, acusándola de promiscuidad (el conde Axel von Fersen es, de hecho, su único amante conocido), orgías, relaciones lésbicas e incluso incesto.
Los chismes estaban "totalmente impulsados por la misoginia", argumenta Grant, y añade que "muchos de los mitos que persistían surgieron en el siglo XIX, cuando sus biografías eran escritas por hombres".
Según Burrows, la reina era en realidad bastante mojigata. Rara vez bebía, afirma, solo participaba en "ligerezas" y "detestaba que la vieran desnuda incluso sus propias doncellas". Sin embargo, estos clichés persisten.
En "El mundo de María Antonieta: Intriga, infidelidad y adulterio en Versalles" (2020), Will Bashor especula que su sangrado uterino crónico se debía a una enfermedad venérea. Pero también argumenta que sufrió "maltrato emocional", "aburrimiento" y "abandono", y aunque la encuentra culpable de buscar placer fuera del matrimonio, concluye que, al menos para él, ella estaba "perdonada".
En realidad, "era una madre devota", dice a la BBC Laura O'Brien, profesora asociada de Historia Europea Moderna en la Universidad de Northumbria (Reino Unido), haciendo referencia a la "conexión más tierna y emotiva" que la reina tenía con sus hijos, en contraste con su propia crianza.
Fue la primera reina francesa en amamantar y vestir —como se aprecia en el retrato rechazado— de forma acorde con la maternidad y la vida en su retiro rural.

Fuente de la imagen, CC0 Paris Musées / Musée Carnavalet - Histoire de Paris
La continua fascinación por la reina más odiada de Europa también está ligada a la tragedia de su historia: una niña novia de una dinastía real, obligada a una situación imposible, y finalmente reducida a una figura trágica con una camisa blanca, el pelo rapado, llevada en carreta hasta la muerte.
Para los revolucionarios, se convirtió en un símbolo de todo lo que Francia necesitaba cambiar, y su ejecución en 1793 intentó limpiar el país de lo peor del Antiguo Régimen.
Independientemente de si la muerte de María Antonieta estuvo justificada o no, esto no logró sofocar su influencia. Tras el suceso, surgió una tendencia de cortes de pelo cortos, como el de un puercoespín, y gargantillas rojo sangre que evocaban el corte de la guillotina, método con el que la ajusticiaron.
Fue detestada por quienes creían en las historias que la rodeaban, pero también fue ampliamente admirada, y de forma duradera. Como llegó a comentar Manolo Blahnik en una entrevista, la revisión de la figura de la reina a través de la exposición fue, no solo "otro sueño cumplido" para el diseñador, también "la reivindicación de María Antonieta".
Esta nota fue publicada originalmente en inglés.

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