Qué supone que el escudo de Chernobyl diseñado para sellar la radiación durante 100 años ya no sea hermético

El arca de protección frente al cual se encuentran dos trabajadores con cascos naranjas.

Fuente de la imagen, Kyrylo Chubotin/Ukrinform/NurPhoto via Getty Images

    • Autor, Diana Kuryshko
    • Título del autor, BBC News Ucrania
  • Tiempo de lectura: 11 min

Cuando ocurrió el accidente en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986, Tetiana Skopych subió al tejado de un edificio en la ciudad de Pripyat junto con sus amigos para observar el incendio.

"El resplandor era increíble. El fuego se veía desde lejos. ¿Por qué lo hice? Cuando tienes 17 años y no sabes nada sobre los peligros de la radiación, lo primero que se te viene a la mente es querer ver un incendio así", recuerda Tetiana.

La evacuación forzosa de Pripyat y el miedo a la radiación llegaron después. Pero la noche del 25 al 26 de abril, Tetiana, como muchos otros residentes de Pripyat —la ciudad satélite de la central nuclear—, observó el incendio sin imaginar cómo cambiaría su vida y la de muchas personas en Ucrania.

Esa noche, a Tetiana y a otras chicas les pidieron que ayudaran en el hospital local de Pripyat, donde ingresaban bomberos heridos de la central. No les explicaron nada y no les tomaron mediciones de exposición a la radiación. Solo les dijeron que había habido un accidente en la central y que había un incendio.

Les ordenaron que limpiaran los suelos después de que cada persona que entrara en el hospital. Lo hicieron hasta la mañana del 26 de abril.

"Esa noche vi gente con quemaduras terribles. Parecían quemadas por el fuego. Pero eran quemaduras extrañas: el pelo y las pestañas seguían intactos, pero la piel estaba completamente cubierta de ampollas", recuerda la mujer.

200 días después del accidente, con enormes esfuerzos y arriesgando la salud de miles de liquidadores, se construyó la estructura conocida como el "refugio" sobre las ruinas del cuarto reactor. Más tarde, se lo llamó el "sarcófago".

Bajo este se sepultaron cientos de toneladas de combustible nuclear, polvo radiactivo y todo lo que quedaba del reactor nuclear.

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En los años posteriores al desastre de Chernóbil, se formaron gradualmente enormes grietas y agujeros en el sarcófago, llegando a superar los 1.000 m2. La radiación corría el riesgo de escapar nuevamente al medio ambiente.

Se necesitaba una solución más fiable y duradera. En 2016, se construyó sobre el sarcófago una enorme estructura de acero —llamada Nuevo Confinamiento Seguro (NCS)— para proteger al mundo de la radiación de Chernóbil.

La construcción de la estructura, conocida como "el arca", más alta que la estatua de la Libertad y el Big Ben, duró 10 años y costó más de US$2.000 millones, recaudados por decenas de países donantes.

El NCS fue diseñado para sellar herméticamente durante 100 años el reactor 4 destruido. Sin embargo, en febrero de 2025, fue impactado por un dron ruso.

Las consecuencias de ese impacto aún se sienten.

¿Qué está ocurriendo dentro del nuevo confinamiento de seguridad tras el ataque con drones? ¿Cuáles han sido las consecuencias de la ocupación rusa para la planta de Chernóbil? ¿Representa la radiación de Chernóbil una vez más una amenaza para el mundo?

Estas son algunas de las preguntas que examinó el servicio ucraniano de la BBC.

Tetyana Skopych en Pripyat después de la evacuación

Fuente de la imagen, Tetyana Skopych

Pie de foto, Tetyana Skopych en Pripyat después de la evacuación.

¿Ha dejado de ser seguro el "Nuevo Confinamiento Seguro"?

Lo ocurrido en Chernóbil la noche del 14 de febrero de 2025, cuando un dron ruso Shahed impactó contra el arca, podría tener consecuencias durante años, le dijo a la BBC Serhii Tarakanov, Director General de la Central Nuclear de Chernóbil.

Según Tarakanov, el impacto provocó un gran agujero en el NCS y un incendio que duró varias semanas. Durante el incendio, una parte importante de la membrana hermética del arca resultó quemada.

Para extinguir el fuego, los bomberos tuvieron que abrir 340 agujeros en la membrana para localizar el incendio.

Durante el año transcurrido desde el impacto, los constructores sellaron el agujero creado por el impacto del dron. Sin embargo, este es solo el comienzo de un largo proceso de reparación. Aún queda un extenso trabajo para cerrar los 340 agujeros y restaurar el hermetismo del confinamiento.

"El Nuevo Confinamiento Seguro permanece estructuralmente intacto, pero actualmente no es hermético", explica el director de la central de Chernóbil.

¿Por qué es importante esto? El arca sobre el sarcófago consta de un revestimiento interior y otro exterior, formando un espacio anular. Durante la construcción, se utilizaron muchos kilómetros de paneles metálicos gruesos para sellar herméticamente el reactor destruido y todo lo que contenía.

Se diseñaron sistemas de ventilación especiales para el NSC con el fin de mantener un cierto nivel de humedad y ralentizar la corrosión de las estructuras, explica Tarakanov. También es necesario mantener una diferencia de presión entre el espacio anular y el volumen principal, lo que crea una barrera adicional contra la radiación.

"Pero ¿cuál es el problema? Al faltar la membrana hermética, todo este sistema no funciona. Ahora existe una conexión libre entre el interior del arca y el exterior. No podemos mantener la humedad requerida. Como resultado, prevemos que la corrosión comenzará a acelerarse alrededor de 2030", afirma Tarakanov.

En otras palabras, existe el riesgo de que las estructuras del sarcófago comiencen a oxidarse.

Tras el ataque de 2025, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) analizaron el estado del sarcófago y concluyeron que había perdido sus "funciones de seguridad primarias", incluida su capacidad para contener la radiación.

Vista de la central nuclear de Chernóbil después de la explosión.

Fuente de la imagen, Gamma-Rapho via Getty Images

Pie de foto, Vista de la central nuclear de Chernóbil después de la explosión.

¿Existe riesgo de fuga de radiación?

"Si dijera ahora mismo que no hay ninguna amenaza, no sería cierto", afirmó el director de la central de Chernóbil.

Según él, la situación en la central es estable y no se ha registrado ningún aumento en los niveles de radiación.

Sin embargo, por quinto año consecutivo, cientos de drones y misiles han sobrevolado la zona de exclusión de Chernóbil. Tarakanov cree que cada dron que sobrevuela la central representa una posible fuga de radiación.

En ocasiones, el ruido de los misiles y drones que pasan ha sido tan fuerte que las paredes temblaban, según relató a la BBC Vasyl Antonenko, un trabajador de la central con 36 años de experiencia en Chernóbil.

Durante la ocupación de la central en 2022, estuvo de servicio, asegurando el suministro de agua a las instalaciones.

Vasyl trabaja por turnos y vive en la central durante diez días seguidos. Casi todas las noches oye drones sobrevolando el recinto nuclear.

Además de la propia central nuclear, existen muchas otras instalaciones dentro de la zona de exclusión que podrían provocar un accidente nuclear si fueran alcanzadas: diversos tipos de depósitos de combustible nuclear gastado y complejos para el procesamiento de residuos radiactivos sólidos y líquidos.

"Si alguna de estas instalaciones resulta impactada, se producirá una contaminación radioactiva del territorio", afirma Tarakanov.

Subraya el peligro de impactos en el propio sarcófago o incluso en sus inmediaciones.

un trabajador en la central de Chernóbil

Fuente de la imagen, Genya SAVILOV / AFP via Getty Images

Pie de foto, Hace 40 años, el mayor desastre provocado nuclear de la historia tuvo lugar en la central de Chernóbil.

Según el director, si un dron o un misil cayera a tan solo 200 o 300 metros del arca, esto podría provocar efectos sísmicos y el colapso de las antiguas estructuras del sarcófago en su interior.

Como explica el director de la central de Chernóbil, la estructura original del sarcófago se construyó en 1986 en condiciones de radiación extrema.

"En aquel entonces, era imposible cumplir con las normas de construcción. Fue diseñado para durar 20 años, y ya lleva 40. Sus estructuras han sido inestables desde el principio", concluye.

Por eso, cualquier explosión, incluso cerca del reactor 4 destruido, representa una enorme amenaza.

"Si esto ocurre, ningún ingeniero en el mundo podrá garantizar que el sarcófago no se derrumbe. Esto podría provocar una fuga radiactiva, ya que el NSC no es hermético. Una nube radiactiva se elevaría en el aire y podría desplazarse en cualquier dirección", afirma Tarakanov.

Recuerda que dentro del arca, bajo el antiguo sarcófago, se encuentran cientos de toneladas de materiales que contienen combustible, incluidos isótopos de uranio, plutonio, cesio, estroncio y americio.

Sus vidas medias oscilan entre décadas y cientos de miles de años.

Si estos elementos se escapan y caen como lluvia radiactiva, su impacto en todos los organismos vivos sería enorme.

Numerosos informes del OIEA afirman que bajo el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil que quedó destruido permanecen materiales radiactivos peligrosos. Estos requieren una vigilancia constante y un aislamiento fiable. No deben liberarse al medio ambiente.

¿Cuándo será completamente reparada el arca?

A principios de octubre de 2025, la abertura en el revestimiento exterior del arca se cubrió con una pantalla protectora.

Según el director de la central, la siguiente etapa consiste en sellar los 340 agujeros de la membrana. Se espera que los contratistas ucranianos finalicen este trabajo a finales de 2026.

Pero después, añade, les espera una tarea aún más difícil: restaurar el hermetismo total del arca para contener las sustancias radiactivas en su interior.

Aún se desconoce cómo se llevará a cabo. Los ingenieros franceses que construyeron el arca tendrán que desarrollar una tecnología para realizar reparaciones directamente sobre el reactor.

"Actualmente, no existe tal tecnología", afirma el director.

Cuando se construyó el NCS, no se edificó sobre el reactor, sino a 160 metros de distancia, en una zona con menor radiación.

Se construyó en un lugar donde las personas pudieran trabajar con seguridad y luego se trasladó a su posición sobre el reactor.

La membrana que se quemó tras el ataque con drones se encuentra dentro del arca, lo que significa que las reparaciones deben realizarse sobre el sarcófago, donde los niveles de radiación son elevados.

En una zona con tan alta exposición a la radiación, una persona no puede trabajar más de 20 horas al año, explica Tarakanov.

Serhiy Tarakanov durante la conmemoración de las víctimas del 28.º Regimiento de Chernóbil.

Fuente de la imagen, facebook.com/ChornobylNPP

Pie de foto, Serhiy Tarakanov durante la conmemoración de las víctimas del 28º Regimiento de Chernóbil.

Para que el arca vuelva a ser hermética, deben sustituirse todas las membranas dañadas; repararse los sistemas de mantenimiento de las grúas principales y las estructuras de sporte de acero; y restaurarse el hermetismo total del revestimiento exterior.

Si las obras comienzan de inmediato, existe la posibilidad de que todas las funciones de protección del arca se restablezcan por completo para 2030.

Según las estimaciones preliminares del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, la reparación podría costar más de US$500 millones. Ucrania solicitó ayuda a los donantes.

"Confiamos en la buena voluntad de los donantes para recaudar este dinero en los próximos dos o tres años", afirma el director de la central de Chernóbil.

Hasta el momento, se firmó un contrato para la primera fase de reparaciones, que durará 18 meses y costará aproximadamente US$35 millones.

El NCS se construyó para un plazo de 100 años, con el fin de dar tiempo a las futuras generaciones para decidir qué hacer con los peligrosos restos del reactor 4 que se encuentran debajo y desmantelar de forma segura las estructuras inestables del antiguo sarcófago.

"En su interior hay cientos de toneladas de combustible: una especie de lava solidificada compuesta por restos de combustible nuclear, hormigón y estructuras metálicas. Necesitamos extraer estos restos y almacenarlos en algún lugar. Por eso necesitamos estos 100 años: para planificar los próximos pasos", explica el director de la central.

Así se veía el "sarcófago" sobre Chernóbil en 2006.

Fuente de la imagen, SERGEI SUPINSKY/AFP via Getty Images

Pie de foto, Así se veía el "sarcófago" sobre Chernóbil en 2006.

"Quieren crear otro Fukushima aquí"

Según el director, otra gran amenaza para la central de Chernóbil y toda la zona de exclusión son los apagones: la pérdida total de energía tras los ataques rusos.

En los últimos seis meses, la central de Chernóbil ha sufrido cuatro cortes de energía.

Si bien la central cuenta con generadores diésel y reservas de combustible, Serhii Tarakanov afirma que esto sigue representando una situación potencialmente peligrosa.

Las grandes cantidades de combustible nuclear gastado almacenadas actualmente en Chernóbil requieren electricidad para alimentar las bombas que suministran agua de refrigeración.

Al hablar sobre los peligros de los apagones, el funcionario recuerda el accidente de 2011 en la central nuclear de Fukushima, en Japón, que provocó la contaminación radiactiva de una amplia zona. Aquel desastre comenzó con la pérdida del suministro eléctrico externo.

El director indica que se retiraron 21.000 ensamblajes de combustible gastado de las tres unidades de reactor de Chernóbil que se encuentran en proceso de desmantelamiento y que ahora están almacenados en las instalaciones.

Un ensamblaje de combustible es un paquete de combustible nuclear que se introduce en un reactor para producir calor y electricidad.

La mayor instalación de almacenamiento de combustible nuclear del mundo también opera dentro de la zona de Chernóbil.

"Este combustible sigue generando calor y se necesita electricidad para enfriarlo", explica el director de la central.

Un trabajador de Chernóbil dentro del arca del sarcófago.

Fuente de la imagen, Tetiana DZHAFAROVA / AFP via Getty Images

Pie de foto, Un trabajador de Chernóbil dentro del arca del sarcófago.

¿Da miedo trabajar en la central de Chernóbil?

En ocasiones, se producen cortes de energía en la planta, drones sobrevuelan las instalaciones nucleares y la invasión rusa ha interrumpido la logística en los alrededores.

Ahora, para llegar al trabajo desde Slavutych, varios cientos de trabajadores ya no viajan directamente a través de Bielorrusia, sino que toman un desvío por la región de Kyiv. Lo que antes tomaba 40 minutos, ahora unas seis horas.

Como resultado, alrededor de 500 personas deben vivir cerca de la planta de Chernóbil durante sus turnos por periodos de 10 o 13 días.

Cuando la BBC le preguntó al trabajador de la planta Vasyl Antonenko si daba miedo vivir en Chernóbil durante diez días consecutivos en estas circunstancias, respondió que ya se había acostumbrado.

Trabajó en la planta durante la ocupación, asegurando el suministro de agua entre febrero y marzo de 2022.

También estuvo de servicio unos días después de que el dron ruso impactara contra el arca de protección en febrero de 2025.

"No entré en pánico. Llamé a mis compañeros y me enteré de que todos estaban vivos; gracias a dios. Ya nada nos asusta", dice Vasyl.

Tetiana y Vasyl Antonenko viven en Slavutych desde hace más de 30 años.

Fuente de la imagen, Vasyl Antonenko

Pie de foto, Tetiana y Vasyl Antonenko viven en Slavutych desde hace más de 30 años.

Igual que Tetiana Skopych, Vasyl presenció el accidente de Chernóbil el 26 de abril de 1986. No se le permitió regresar a Pripyat, donde vivía entonces, y en su lugar volvió al pueblo de sus padres, Stechanka, para trabajar en el campo.

Una semana después, su pueblo, como muchos otros, fue evacuado por la fuerza. Nadie llegó a cosechar esos cultivos.

Tetiana Skopych, que había visto el incendio de Chernóbil desde una azotea con 17 años, también fue evacuada en abril de 1986.

Lejos de su hogar, Vasyl y Tetiana se casaron. Desde hace muchos años la familia ha vivido en Slavutych, la ciudad de los trabajadores nucleares construida para reemplazar a Pripyat.

"He trabajado en la central de Chernóbil durante 36 años. Creo en dios. Lo que tenga que pasar, pasará", dice Vasyl sobre su trabajo.

"Vivimos una catástrofe tan terrible en Chernóbil hace 40 años que ahora no parece tan aterradora. La guerra da mucho más miedo", añade su esposa Tetiana.

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