Las otras Kahlo: quiénes fueron las hermanas de Frida y cómo fue su relación con la artista

Adriana está parada en el fondo. Lleva un vestido blanco, un collar y aretes. Al lado izquierdo está Cristina que lleva un vestido oscuro con botones y cuello blanco. A su lado, sentada, está Matilde, quien lleva un vestido blanco y tiene una cadena y aretes. A su lado, Frida reposa su mano en su hombro. Frida lleva un vestido negro con un cuello bordado blanco. Las cuatro posan para la cámara y todas tienen adornos en sus cabezas.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Cristina, Adriana, Matilde y Frida Kahlo Calderón fotografiadas por su padre, Guillermo Kahlo.
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 16 min

"Recuerdo el olor", dice Cristina Kahlo Alcalá.

"Llegar a casa de la abuela era increíble porque significaba ir directo al cajón de los tesoros".

Su abuela era la hermana menor de Frida Kahlo y los tesoros de los que habla eran los que buscaba, junto a su hermano, cuando era una niña.

"Mi abuela Cristina tenía un librero y en la parte de abajo había unos cajones donde siempre había creyones, lápices, hojas, libretitas. Los llenaba de cosas para que dibujáramos", le cuenta a BBC Mundo.

"Me acuerdo del olor de los lápices, se ve que les sacaba punta para que estuvieran listos".

Kahlo Alcalá es hija de Antonio, el hijo menor de Cristina Kalho Calderón, la única de las hermanas de la pintora que tuvo hijos.

Antes, Cristina había tenido a Isolda.

Mara Romeo Kahlo, hija de Isolda, recuerda a su abuela como "una adoración".

"Un día, me pareció que su jardín no olía lo suficientemente bien, así que agarré sus perfumes, haz de cuenta el Chanel, y los esparcí en las flores", le indica a BBC Mundo.

"Cuando llegó mi mamá, me dijo: '¡Pero ¿qué hiciste?!' y mi abuela salió y le dijo: 'No, no. Aquí, en mi casa, la niña puede hacer lo que quiera'".

Estas son solo pinceladas de Cristina, quien, junto a sus hermanas mayores, Matilde y Adriana, fueron una parte vital en la vida de la extraordinaria artista mexicana.

"Siempre he pensado que Frida es quien es por ese soporte, esa unión familiar tan importante entre ellas", señala Romeo Kahlo.

Del matrimonio anterior

Guillermo Kahlo, un inmigrante alemán, y Matilde Calderón fueron los padres de Matilde, Adriana, Frida y Cristina.

Antes de ese matrimonio, Guillermo estuvo casado con María Cardeña, con quien tuvo a María Luisa y Margarita.

Al dar a luz a Margarita, Cardeña murió.

Cristina, con una mano, le agarra los pies a la bebé que está acostada, mientras que con la otra mano sujeta un pañal. María Luisa la ayuda a sujetarlos. Las dos miran a la bebé. Cristina viste una camisa de mangas cortas y una falda y María Luisa un traje de chaqueta oscuro

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo

Pie de foto, Cristina Kahlo y María Luisa Kahlo con Mara Romeo.
Saltar Podcast y continuar leyendo
Improbable

El nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico

Episodios

Fin de Podcast

Cristina Kahlo Alcalá recuerda muy bien a las primeras hijas de Guillermo.

"Yo habría tenido como 8 años cuando mi papá nos llevaba a visitarlas", evoca. "Mi papá las quería muchísimo".

Para esa época, Matilde, Adriana y Frida ya habían fallecido.

"Mi papá no era una persona religiosa. De hecho, tenía conflicto con la religión católica, no tanto contra la religión en sí, sino en contra de la iglesia, sus maneras, sus formas de influir sobre la gente".

"A mí me generaba mucho conflicto porque yo veía cómo adoraba a la tía Margarita, que era monja. Siempre le daba unos abrazos tremendos y le hacía bromas, le decía que parecía un pingüino vestida de esa manera".

"La tía Luisita era supercariñosa, las dos querían muchísimo a mi papá".

Mara Romeo Kahlo, la otra nieta de Cristina con quien conversamos, también tiene recuerdos gratos de cuando María Luisa iba a comidas de la familia o la llevaba a pasear y de las visitas a Margarita en el convento.

Para Kahlo Alcalá, quien es fotógrafa y artista visual y ha curado exhibiciones sobre Frida en varios países, es importante no obviar a esas dos mujeres al contar la historia familiar.

"En muchas exposiciones no se mencionan a María Luisa y a Margarita porque no son hijas del matrimonio de Guillermo y Matilde, pero yo procuro hacerlo en las curadurías".

"Cuando hago una conferencia siempre les doy un lugar porque fueron parte de la familia, aunque crecieron en un internado de una escuela católica".

De hecho, Kahlo Alcalá señala que al leer algunas de las cartas que Guillermo le escribió a Frida, es evidente su religiosidad.

"Siempre está hablando de Dios. Eso es muy interesante y me da una pista para entender por qué a Margarita y a María Luisa las meten en un internado con religiosas".

Matilde, la mayor

Matilde, quien fue la primera hija del segundo matrimonio de Guillermo, era ocho años mayor que Frida.

"Siempre fue una buena administradora y tenía un puntual control de las cuentas de la Casa", cuenta el Museo Frida Kahlo.

En la parte de arriba están los rostros de los abuelos paternos y maternos. Debajo de ellos están sus padres, Guillermo y Matilde. Todos en una nube. Abajo, en un fondo beige y verde, está Frida con sus hermanas y hay un bebé dibujado. Algunos rostros están sin acabar.

Fuente de la imagen, © Fine Art Images/Heritage Images via Getty Images

Pie de foto, Frida dibujó su árbol genealógico en "Mi familia", una obra que quedó inconclusa. Junto a sus hermanas, hay un bebé, "quizá el hermano de Frida que murió antes de que ella naciera", señala el Museo Frida Kahlo.

Frida la ayudó a escaparse de la casa para irse con su novio, Francisco Hernández, un español que había llegado a México siendo un adolescente.

Matilde encontró en su hermana una confidente y, cuando llegó el día de la fuga, la cómplice que le ayudó a salirse por un balcón y sacar las maletas.

"Para los padres fue un golpe tremendo por lo religiosos", señala Kahlo Alcalá. "Pero Frida consigue que perdonen a Mati y que se vuelva a reintegrar a la familia".

Y, junto a ella, también se les unió Hernández.

"Era un hombre fantástico", cuenta Kahlo Alcalá. "Con mi papá, visitábamos al tío Paco. Era maravilloso ir, llegábamos a buscar los chocolates que nos ponía en los ceniceros".

"Tengo la impresión de que Matilde debió haber sido una mujer muy maternal y amorosa que no pudo tener hijos. De hecho, era la más parecida a la mamá".

Cuando falleció su segunda esposa, Guillermo Kahlo se fue a vivir con ella, quien lo cuidó hasta su muerte.

"En las cartas que Guillermo le escribe a Frida encuentras a esta Mati cariñosa".

Le hablaba sobre las comidas deliciosas que le preparaba, cuán acogido se sentía en su casa y que "siempre estaba aguantando" su mal humor.

Adriana, la otra hermana mayor

Adriana era cinco años mayor que Frida y, como Matilde, era muy religiosa y se dedicó al hogar.

Se casó con Alberto Veraza.

Alberto Veraza, vestido de traje, con corbata y sombrero, tiene las manos hacia atrás. A su lado está Adriana, quien tiene el cabello blanco, lleva lentes y un vestido oscuro. Muy cerca de ella está Mara, que tiene trenzas y un vestido blanco y carga un perro. Los tres miran a la cámara y están en lo que parece ser el patio de una casa

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo

Pie de foto, Adriana Kahlo y su esposo, Alberto Veraza, con su sobrina nieta Mara Romeo Kahlo.

"En 1926, durante sus primeros años como pintora, Frida hará un retrato de su hermana. Actualmente se desconoce el paradero de esa obra, pero en ella se aprecia ya la facilidad plástica de la artista", señala el Museo Frida Kahlo.

Romeo Kahlo no solo la recuerda por lo tierna que era con ella.

"Cuando iba a su casa me hacía unos pures de chícharo que no he vuelto a comer. Guisaba riquísimo y hacía un chocolate divino".

Cristina, la menor

La pintora llamaba cariñosamente Kitty a Cristina, quien era 11 meses menor.

Fue la hermana con la que Frida tuvo más cercanía.

"Eran amigas, cómplices, se guardaban todos los secretos, siempre estaban juntas", cuenta Romeo Kahlo.

Cristina se casó con Antonio Pinedo.

"Mi papá adoraba a su mamá porque mi abuela no la tuvo fácil", dice Kahlo Alcalá.

Perfil del rostro de Cristina, que tiene una blusa blanca y un collar. A su lado, de fondo, está Frida, que tiene una blusa negra y aretes. También está de perfil.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Cristina y Frida, las dos hijas menores de Guillermo y Matilde, fueron muy unidas.

Y es que Pinedo fue "muy seductor, guapo, pero no fue un buen marido".

La pareja tuvo a Isolda, pero transcurrido un tiempo, se separó.

"Parece que su mamá (Matilde) le dice a mi abuela: 'no te puedes separar, no te puedes divorciar, vuelve con tu marido' y, en ese regreso, queda embarazada".

Para cuando Antonio tenía aproximadamente 3 años, la pareja se separó definitivamente.

"Mi padre no tiene una convivencia con su papá. Es una relación bastante distante. De hecho, nunca nos hablaba de él".

El padre de Kahlo Alcalá decidió quitarse el apellido paterno.

"Nos dijo: 'Nunca quise tener el apellido Pinedo porque no quería llevar el nombre de ese hombre que nunca atendió a tu abuela'. Su madre fue quien trabajó para mantenerlos, fue quien los crio, los atendió".

Cristina, en el centro, lleva un vestido y una blusa negros y un collar. A su lado está Antonio, quien lleva una camisa blanca y una chaqueta y un pantalón corto color gris. Al otro lado, sentada, está Isolda, que viste un traje blanco sin mangas, medias blancas y zapatos negros y un lazo en la cabeza. Una muñeca está sentada delante de ellas. Están en un jardín.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Cristina Kahlo con sus hijos, Isolda y Antonio, fotografiados por su padre, Guillermo Kahlo en 1935.
Frida, parada en el centro, lleva una blusa blanca con pequeñas flores bordadas, una falda oscura, un collar de varias vueltas y aretes largos. A su lado está Antonio parado, que lleva una camisa blanca y un sombrero y un pantalón de mariachi con un moño negro en el cuello. Al otro lado de Frida, sentada, está Isolda, vestida con un traje de tehuana y zapatos negros. Una muñeca está sentada delante de ellas. Están en un jardín.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Frida con sus sobrinos, Isolda y Antonio.

Y en ese proceso, sus hermanas la apoyaron.

Cuando tenía que salir, Cristina dejaba a Antonio y a Isolda con Matilde y Adriana.

Ambos niños tuvieron una relación muy cercana con Frida. De hecho, hubo un tiempo en que Cristina y sus hijos vivieron en la Casa Azul con la pintora y su esposo, el muralista Diego Rivera.

"Ni Frida ni Diego nos hicieron sentir jamás que aquélla no fuera nuestra casa", escribió Isolda en el libro "Frida íntima" (Ediciones Dipon/Ediciones Gato Azul). Ambos "nos amaron muchísimo".

Mara Romeo Kahlo, hija de Isolda, cuenta que cuando Frida invitó a Cristina a vivir en su casa, ella le ayudó "en todo, como cocinera, chofer, compañera".

También viajó a Estados Unidos, en 1946, para acompañarla a una cirugía.

"Frida le decía: 'chaparrita linda, tienes que venir porque eres mi sostén'. Entre las dos se daban fuerza".

Frida mira a la cámara mientras tiene cargado al pequeño Antonio, que tiene una galleta en la mano. Atrás hay una pared de piedras y una valla de madera.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Frida con su sobrino, Antonio, quien años después desarrollaría una pasión por la fotografía. De hecho, él la retrató varias veces.
Cristina y Antonio están parados abrazándose. Ella lleva un vestido largo sin mangas y tacones. Su hijo viste una camisa blanca y un pantalón oscuro. Están en lo que parece el patio de una casa en un día soleado.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, Cristina con su hijo, Antonio.

Sin embargo, algo que sucedió en los años 30 marcó profundamente la relación entre ambas hermanas.

Después de que Cristina dejara a su esposo, Frida le sugirió a Rivera que la empleara como asistente.

"Mi abuela también está en el Palacio Nacional pintada por Diego Rivera", cuenta Kahlo Alcalá.

Cuando Cristina trabajaba para el artista, surgió un romance entre ellos. Fue un golpe devastador para la pintora.

Meses después, Frida perdonó a su hermana y también a su esposo. Ansiaba olvidar lo ocurrido.

"Es algo que no podemos juzgar y tampoco podemos saber lo que acontecía en ese momento, pero lo que es un hecho es que Frida también tenía amantes", dice Kahlo Alcalá. "Ella fue muy dueña de su sexualidad".

Tras un tiempo divorciados, se reconciliaron y en diciembre de 1940, Frida y Rivera se volvieron a casar.

Los recuerdos

¿Te acuerdas de tu abuela Cristina?, le pregunto a Kahlo Alcalá.

"Sí", responde. Y hay dos recuerdos que destacan: "el cajón de los tesoros" con el que iniciamos este artículo y otro que es "un poco fuerte", dice.

"Llegué a pensar que era una especie de sueño, que no había sido una visión real, hasta que se lo pregunté a mi madre".

Cristina con una blusa blanca de manga corta ve hacia abajo mientras tiene a su lado a la pequeña nieta, que lleva un vestido blanco sin mangas y mira en la misma dirección que su abuela. Están en una habitación, en el fondo se pueden ver dos retratos de mujeres colgados en la pared, uno de ellos es de Frida Kahlo.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Pie de foto, "Aquí estoy con mi abuela Cristina", dice Cristina Kahlo Alcalá. Su padre, Antonio, les tomó la foto.

"Le dije: 'fíjate que tengo un recuerdo de haber visto a mi abuela Cristina con el torso desnudo y el pecho cubierto. En la parte de debajo de la espalda, tenía una cobija azul y con ella había un hombre de bata blanca".

"Y en la espalda, mi abuela tenía pintada una cruz negra".

Su madre le respondió: "No puede ser que te acuerdes de eso. Tenías 3, 4 años cuando eso pasaba".

Se trataba de un radiólogo que iba a su casa y la cruz negra era una forma de marcar el área para hacerle las radiografías. Cristina murió de cáncer de pulmón.

A ese recuerdo se unen otros "muy cariñosos" de su abuela, como cuando se las ingeniaba para hacerles una alberca en su jardín.

Mara Romeo Kahlo también tiene varios recuerdos de su abuela. "Me encantaba estar con ella, siempre era una consentidora".

Cristina, con el cabello corto, está vestida con una camisa de manga corta y un pantalón. Está arrodillada sobre la grama de un jardín y ve a la cámara. Con cada mano acaricia a un perro. A su lado está la niña Mara, vestida con un traje blanco. Lleva dos trenzas y en cada una tiene un lazo. Leva una pequeña cartera.

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo

Pie de foto, Cristina con su nieta Mara Romeo y sus dos perros en la casa de Aguayo.

Pero más allá de lo personal, hubo algo que hacía su abuela y sus hermanas que no olvida: cuando abrían las puertas de la casa en Coyoacán y le ofrecían ayuda a cientos de mujeres y madres solteras.

Las hermanas se unían para repartir una especie de canasta básica que incluía arroz y azúcar.

"Yo ayudaba a darles juguetitos a los niños. Tengo unos recuerdos magníficos por toda su amabilidad. El sentido de ayudar lo aprendí de ellas".

Kahlo Alcalá evoca que su papá también le contaba que en la casa de Frida se rompían piñatas, se les regalaba zapatos, ropa, mochilas a los niños de las familias de bajos recursos del barrio.

El accidente que lo marcó todo

Cuando Frida, siendo una adolescente, sufrió un accidente de tránsito que la dejó postrada en una cama por meses, la dinámica de su hogar cambió para siempre.

"A partir de ahí, la familia se tiene que volcar en Frida", señala Kahlo Alcalá.

Cuando salió del hospital, se adaptó su cama y se le colocó un bastidor para poner los lienzos.

"Hay que llevarle de comer a la cama. Cada operación, cada visita del médico, cada traslado al hospital era algo en lo que intervenía toda la familia y las hermanas participaron en todo eso".

Frida Kahlo, con aretes, el cabello recogido y su ropa tradicional, está acostada en su cama. Su cabeza y espalda están sobre una almohada blanca. Al lado tiene una mesa con una lampara, una cesta y varios libros. Al otro lado, hay un florero con flores y en la pared hay cuadros.

Fuente de la imagen, Gisele Freund/Photo Researchers History/Getty Images

Pie de foto, Las secuelas del accidente de autobús, que sufrió siendo una adolescente, las padeció toda su vida.

Matilde, la hermana mayor, estuvo con Frida en el hospital a donde la trasladaron tras el accidente, en 1925, y donde permaneció por un mes.

Sus cuidados serían una constante en la vida de la pintora.

Por ejemplo, en 1950, en una de sus hospitalizaciones, estando a su lado le escribió una carta al doctor estadounidense Leo Eloesser para contarle que, tras una operación en la columna, Frida había sufrido una infección y le pedía su consejo.

A lo largo de su vida, la artista se sometió a más de 20 cirugías. En ese tortuoso camino, la acompañaron sus hermanas.

"Mi abuela la cuidó en diferentes oportunidades, no solo en la última etapa, siempre estuvo muy presente", dice Kahlo Alcalá.

"Un libro abierto"

Muchas de las referencias que la fotógrafa tiene de las hermanas de Frida surgieron de sus investigaciones como curadora.

"En el caso de Frida Kahlo tenemos un libro abierto que son sus cartas. El diálogo epistolar de Frida es fantástico".

Annette Ramírez de Arellano, quien es experta en salud pública, se mudó a Washington hace más de 20 años.

En esa época, una amiga le regaló la membresía del National Museum for Women in the Arts (NMWA).

Cristina Kahlo Alcalá lleva un vestido negro con puntos blancos, aretes y un collar de varias vueltas azul y blanco. En su mano tiene un micrófono y detrás de ella hay una foto de Frida Kahlo, quien mira la cámara. Está vestida con la ropa tradicional de Tehuana

Fuente de la imagen, Jose LuisTorales/Eyepix Group/LightRocket via Getty Images

Pie de foto, "En el caso de Frida Kahlo tenemos un libro abierto que son sus cartas", dice la fotógrafa Cristina Kahlo Alcalá.

Tras sumergirse en la biblioteca y en los archivos de ese museo, Ramírez descubrió un grupo de cartas que pertenecen al Fondo Frida Kahlo de la Colección Nelleke Nix y Marianne Huber.

Fascinada con lo que encontró, escribió, junto al sociólogo Servando Ortoll, un artículo que fue publicado en la revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas de la Universidad de Colima, en 2013.

En "'Fridi Linda': El legado epistolar de las hermanas Kahlo", los autores se concentraron en la correspondencia escrita a Frida por sus dos hermanas mayores.

"Las cartas son muy espontáneas y es increíble que hayan sobrevivido, que estén en un archivo y que tengamos acceso a ellas", le dice Ramírez a BBC Mundo.

En el artículo, los autores cuentan que, debido a problemas de salud de la madre de Frida, Matilde y Adriana se encargaron de "buena parte" de su crianza.

"Y cuando Frida contrajo polio a los seis años y pasó por un largo período de movilidad limitada y complicada convalecencia, Mati y Adriana asumieron un interés particularmente maternal por la salud y el bienestar de su hermana menor".

Protegerla del sufrimiento

En 1932, Frida y Diego Rivera vivían en Estados Unidos, donde el artista había adquirido compromisos profesionales.

En la primavera, indican Ramírez y Ortoll, Frida le escribió a su hermana Matilde que estaba embarazada y le consultaba en qué momento le recomendaba viajar, a lo que Matilde le respondió que lo hiciera en agosto o septiembre.

Diego Rivera posa parado junto a Frida Kahlo. Él lleva un traje y corbatín negros y ella un vestido largo que tiene la parte de arriba negra y la parte de abajo, que parece hecha de seda, de un color más claro. También lleva unos guantes que le cubren los brazos. Atrás de ellos hay varios cuadros con rostros pintados.

Fuente de la imagen, KEYSTONE-FRANCE/Gamma-Rapho via Getty Images

Pie de foto, A inicios de los años 30, Diego Rivera y Frida Kahlo vivieron una temporada en EE.UU. Desde ese país, la artista le escribió varias cartas a su familia. Esta foto fue tomada en una exhibición en Nueva York.

"Piensa tú que allá por bien atendida que estés estás lejos de nosotras que todas estaríamos pendientes aquí de ti".

Tras sufrir un aborto espontáneo, Frida también compartió su dolor con sus hermanas.

Matilde le respondió que lo que más le amargaba era pensar que estaba sin ellas y le pedía que se devolviera a México porque necesitaba de "todos nuestros cuidados y atenciones".

Adriana, consternada por la pérdida, le pidió a Frida tener fe en Dios y guardar reposo en cama. También, le hizo unas recomendaciones para cuidarse e incluso le sugirió algunos remedios caseros.

"Procura decirle al doctor lo mismo que a las enfermeras que allá no tienes familia para que te vean con más empeño".

Ramírez y Ortoll señalan que en tres de los episodios más duros de la vida de la artista (el aborto, la muerte de su madre y la destrucción del mural de Rivera en el Rockefeller Center), Matilde y Adriana "buscaron proteger a su 'Fridi linda' contra el sufrimiento".

Sus huellas

En muchas cartas que Frida escribió desde Estados Unidos, es emotivo ver cuánto extrañaba a su madre y a sus hermanas y su preocupación por ellas.

A la izquierda, está Frida Hentschel, quien lleva una blusa roja. En el centro, está Mara Romeo Kahlo, quien viste una blusa blanca y un chaleco oscuro. A la derecha, está Mara de Anda, quien está vestida de negro. Las tres sostienen un libro cuya portada dice "Casa Kahlo" y tiene una foto de Frida Kahlo acostada. Las tres sonríen.

Fuente de la imagen, Bruce Glikas/Getty Images

Pie de foto, Mara Romeo Kahlo (centro) junto a Frida Hentschel (izquierda) y Mara de Anda en el lanzamiento, en mayo, del libro que escribieron juntas "Casa Kahlo: Frida's Private Home and Sanctuary".

"¿Cómo está Kitty? ¿Y la nena y Antonio? Cualquier cosa que necesites, dímela", le escribió a su madre en noviembre de 1931.

En otra misiva, también de 1931, le dijo: "La pobre de Adri me escribe todo lo que te pasa y dice que está pendiente de ti. Así siquiera estoy más tranquila".

Estas líneas se pueden leer en la exhibición online "Mamacita Linda: cartas entre Frida Kahlo y su madre (1930-1932)" en el sitio del NMWA.

A diferencia de la artista, dice Ramírez, sus hermanas no dejaron "muchos rastros".

"Yo creo que las hermanas nunca se dieron cuenta de que Frida en realidad tuvo muchas oportunidades que ellas no tuvieron".

Se refiere no solo a lo académico, pues Frida estudió en el Colegio Alemán y la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, sino a la oportunidad de viajar, aprender otros idiomas y de codearse con personalidades destacadas como Georgia O'Keeffe, Sergei Eisenstein, León Trotsky o los Rockefeller, por citar algunos ejemplos.

Pero, aunque no se vean muchos rastros, lo cierto es que dejaron una huella indeleble en la artista que el mundo conoce como Frida Kahlo y que para ellas era su "Fridi linda", "Fridita", "Friduchita".

Adriana está parada en el fondo. Lleva un vestido blanco, un collar y aretes. Al lado izquierdo está Cristina que lleva un vestido oscuro con botones y cuello blanco. A su lado, sentada, está Matilde, quien lleva un vestido blanco y un lazo oscuro en la cintura. Tiene una cadena y aretes. A su lado, Frida reposa su mano en su hombro. Frida lleva un vestido negro con un cuello bordado blanco. Las cuatro posan para la cámara y todas tienen adornos en sus cabezas.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Raya gris

Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X y en nuestro canal de WhatsApp.

Y no olvides suscribirte aquí a nuestro newsletter para recibir cada viernes una selección especial de nuestro mejor contenido.