5 maneras en las que el "Súper Niño" ya está afectando el clima en América Latina y otras partes del mundo

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- Autor, Darío Brooks *
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 8 min
América Latina es una de las regiones del mundo en las que los efectos del fenómeno de El Niño están siendo más evidentes y, en algunos casos, más severos.
Desde la intensa temporada de huracanes del noroeste de México, pasando por la sequía en Centroamérica y el noroeste de Sudamérica, hasta las severas inundaciones en Chile, el clima extremo ha sido impulsado por la presencia de un El Niño muy fuerte que ya anticipaban los científicos.
"Se está viendo lo que se había pronosticado y, en algunos casos como en Chile, probablemente más impacto de lo esperado. Ahí ha tenido un efecto muy significativo a lo largo de todo el país", le dice a BBC Mundo el director para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Julián Báez.
En Ginebra, la OMM advirtió este miércoles que, según su nuevo pronóstico estacional, El Niño "podría alcanzar una intensidad sin precedentes, superando con creces los niveles de los registros meteorológicos que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas".
"Alcanzará su punto máximo a finales de 2026, pero sus efectos se sentirán mucho después", dice la declaración de la secretaria general del organismo, Celeste Saulo.
Por ello, algunos países que ya están viendo efectos tempranos -en especial Perú y Ecuador- probablemente registrarán una temporada muy intensa de lluvias o una sequía considerable entre diciembre y enero.
Pero también en otras regiones del mundo se están viendo las consecuencias severas de este "Súper Niño".

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1. Lluvias extremas en el sur de Sudamérica
En América Latina, lo que está ocurriendo en Chile en las últimas semanas va más allá de los efectos tradicionales de El Niño en la región.
Las intensas precipitaciones han causado inundaciones severas en Santiago, donde se ha registrado aluviones de agua y barro que han dejado viviendas, comercios y automóviles dañados. Pero el resto del país también ha tenido un tiempo anormal.
"Santiago, como es una ciudad más densamente poblada, tiene más exposición. Pero los efectos se han visto en el norte, se han visto en el centro, se han visto en el sur: desde granizo y lluvias severas hasta nevadas en primavera", explica Báez.
En la región sureste de Sudamérica, en Paraguay, el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina, los efectos de El Niño también se ven en las intensas precipitaciones registradas en las últimas semanas, que salen de los parámetros de años en los que no se da dicho fenómeno.
La cuenca del río Paraná, explica Báez, se ha incrementado notablemente, con un exceso de agua en lugares como la represa de Itaipú, que ha requerido la liberación de su caudal: "Y eso genera inundaciones en algunos sectores de Paraguay y Argentina. Incluso la inhabilitación del parque nacional de Iguazú".
"En Asunción, tuvimos una granizada nunca vista el 2 de octubre. El tamaño era inesperado y un volumen de precipitación intenso, con los daños que eso implica. Esto genera intranquilidad de las personas, que quedan muy sensibles a cualquier evento hidrometeorológico porque los están viendo extremos", explica el experto de la OMM.
2. Intensa temporada de huracanes en el Pacífico
En el Pacífico oriental, donde El Niño tiende a intensificar la actividad de los huracanes, la temporada ha sido muy activa hasta el momento.
Se han registrado 22 tormentas con nombre y 12 huracanes, incluyendo 10 ciclones de categoría mayor.
Esta cifra ya supera la que normalmente se registraría en toda una temporada promedio, y aún quedan dos meses para que finalice.
En este caso, El Niño proporciona las condiciones necesarias para los huracanes, como temperaturas oceánicas más elevadas y vientos más débiles en las capas altas de la atmósfera, lo que facilita que las tormentas ganen fuerza.
El huracán Polo es un ejemplo de ello: se intensificó rápidamente, produciendo ráfagas de viento de 285 km/h cerca de las costas de México, alimentadas por las aguas muy cálidas producto de El Niño.
Polo fue también uno de los tres huracanes que se formaron simultáneamente en la misma cuenca, junto con Odalys y Nolo.
Además, esto ya ha ocurrido dos veces en el lapso de un mes.
A principios de septiembre, la energía producida por el calor excepcional del océano dio lugar a tres huracanes simultáneos en el Pacífico central y oriental: Lowell, Karina y Marie.
Hasta este año, la última vez que se habían registrado tres huracanes en el Pacífico al mismo tiempo fue en 2015.

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3. El efecto opuesto en el Atlántico
Por el contrario, el océano Atlántico ha permanecido inquietantemente tranquilo.
El fenómeno de El Niño tiende a aumentar la cizalladura del viento en el Atlántico Norte, un factor que desintegra las tormentas y limita su formación. Solo ha habido un huracán, Isaías, que tocó tierra en el noroeste de Florida y Alabama.
Este fue el huracán de formación más tardía registrado en la era de los satélites (a partir de la década de 1960).
"En el Caribe es muy claro lo que está aconteciendo. Un solo evento de huracán en toda la temporada, uno generado en el Golfo de México donde hay aguas calientes. Pero nada en el Caribe oriental. Absolutamente cero ciclones tropicales", destaca Báez.
En una temporada promedio, a estas alturas ya se habrían registrado 10 tormentas con nombre, cinco huracanes y dos ciclones de gran intensidad.
Sin embargo, este año solo se han registrado ocho tormentas tropicales: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo y Hanna.
4. Sequías en América Latina y otras partes del mundo
El Niño suele generar efectos opuestos incluso dentro de un mismo país o región, por lo que además de intensas lluvias, se pueden dar condiciones de sequía con el potencial para afectar gravemente a algunos sectores vitales como la agricultura o la producción de energía.
En el caso de América Latina, desde el sureste de México hasta Costa Rica ya ha registrado una caída en el promedio de lluvias, lo cual tiene un impacto en la agricultura local. Ese efecto también se ve en partes de Colombia y Brasil, donde además de menos agua para alimentar las represas, también se han incrementado los incendios forestales.
"Toda la cuenca del Amazonas, que incluye gran parte de Brasil, pero también Ecuador y Perú, están presentando sequías", explica Báez.
"Ecuador y Perú son los dos países que probablemente puedan resultar más afectados que cualquier otro, porque tienen los dos efectos: en el lado amazónico sequías, que afectan las zonas donde tienen sus hidroeléctricas y ya hay regulación de energía por la reducción de agua. Lo mismo en la Amazonía colombiana, con déficit de precipitación", continúa.
"Pero en las costas tienen excesos de lluvias, en el norte de Perú y el sur de Ecuador", advierte. En el caso de estos dos países, los efectos más extremos de El Niño aún está por llegar, entre diciembre y febrero.

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Al otro lado del mundo, Indonesia -que suele experimentar temperaturas más secas y altas durante los años en que se hace presente El Niño- está luchando contra su peor temporada de incendios forestales en una década.
Este año, desde enero, se han quemado casi 900.000 hectáreas de terreno. Esta superficie es más del doble de la que se quemó el año pasado sin la influencia de El Niño.
Los incendios forestales han provocado el cierre de escuelas y un aumento de la atención hospitalaria en toda Indonesia.
Millones de personas en Sumatra y Kalimantan han estado expuestas a la neblina tóxica provocada por los incendios y alrededor de 175.000 personas han sufrido enfermedades respiratorias.
Más de 40.000 casos, que van desde la tos hasta la bronquitis y afecciones más graves como la neumonía, se han dado en niños pequeños.
La tendencia hacia un clima más seco y cálido también se ha afianzado en India, donde las precipitaciones monzónicas esenciales para actividades como la agricultura han estado un 13 % por debajo del promedio.

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5. Fuertes tifones en Asia
Más al oeste, en el Pacífico, la temporada también ha sido activa en el este de China y Japón, donde tormentas como Maysak y Dujuan han provocado recientemente inundaciones generalizadas y deslizamientos de tierra.
Según la Agencia Meteorológica de Japón, se han formado 10 ciclones tropicales en el océano Pacífico occidental, la cifra más alta registrada en una temporada desde 1966.
Durante el fenómeno de El Niño, el calentamiento de las aguas del Pacífico altera los patrones de viento, lo que provoca que los ciclones tiendan a formarse más hacia el este, lejos de Japón y del este de China.
No obstante, esto implica una mayor distancia y más tiempo para que las tormentas se alimenten de las aguas más cálidas, ganando energía y convirtiéndose en tifones más intensos antes de tocar tierra.
Los científicos estiman que es probable que este año se formen más tifones, con el riesgo de que sigan afectando a Japón o al este de China.
"Los efectos de El Niño son de libro de texto: se están dando de manera muy contundente en las zonas donde normalmente se espera que impacten dado que las condiciones del evento son muy fuertes y continúan fortaleciéndose", advierte Báez.

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Con información de Sarah Keith-Lucas, presentadora principal del tiempo de la BBC.
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