Por qué han disminuido tan drásticamente las muertes por sobredosis de fentanilo en EE.UU.

Un ataúd cubierto por una bandera estadounidense en un evento de homenaje a las víctimas por consumo de fentanilo en 2022.

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Pie de foto, Las muertes por fentanilo en EE.UU. alcanzaron su cifra máxima en 2022, y han ido en descenso desde entonces.
    • Autor, Katty Kay
    • Título del autor, Presentadora, New Normal
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Durante 15 años, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se mantuvieron en ascenso. Y luego, hacia mediados de 2023, se desplomaron repentinamente.

Para finales de 2024, la cifra había caído más de un tercio.

El fenómeno no ocurrió solo en EE.UU; las muertes también se desplomaron en Canadá, lo que es una noticia fantástica.

Pero no deja de resultar inquietante que los investigadores no tengan certezas sobre la causa que llevó a este descenso tan repentino y tan marcado. No hubo ningún gran avance médico ni una iniciativa nacional para crear más centros de rehabilitación.

Eso llevó al equipo de Keith Humphries, profesor de la Universidad de Stanford, en California, a investigar las posibles causas y publicar un estudio exponiendo sus hipótesis sobre lo que realmente frenó esas sobredosis mortales y si es probable que la situación se mantenga así.

Katty Kay conversó con el Dr. Keith Humphries sobre la caída de la muertes por fentanilo en EE.UU. y Canadá.
Pie de foto, Katty Kay conversó con Keith Humphries sobre la caída de las muertes por fentanilo en EE.UU. y Canadá.

Profesor, usted y sus coautores escribieron un artículo sobre lo que ustedes creen está detrás de esa reducción dramática de las muertes en 2023. ¿Qué encontraron?

Para entender el artículo, debo explicar brevemente de dónde proviene el fentanilo. El fentanilo se elabora a partir de sustancias químicas llamadas precursores, los cuales provienen de China.

Estas sustancias se envían a traficantes en Norteamérica, quienes fabrican la droga con ellas; posteriormente, el producto se consume, principalmente en EE.UU. y Canadá. Ambos países han atravesado crisis de opioides paralelas, que iniciaron en la década de 1990 con la era de los analgésicos en pastillas.

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Sin embargo, la estructura de su comercio ilegal es diferente. En el caso de EE.UU., los precursores químicos llegan desde China a México; allí, grupos del crimen organizado los procesan para obtener fentanilo, que transportan por tierra a través de nuestra frontera sur.

En cambio, Canadá cuenta con sus propios grupos de fabricación ilícita: los productos químicos llegan directamente al país y allí elaboran su propio fentanilo para los consumidores canadienses.

Al observar que todos estos cambios ocurren simultáneamente en ambos países, uno deduce que no pudo tratarse de un factor exclusivo en México —porque solo se vería afectado EE.UU.— ni de algo propio de Canadá, porque habría repercutido únicamente en ese país.

¿Cuál es entonces el denominador común? Los precursores químicos chinos.

Es difícil obtener información sobre China, ya que no es una sociedad muy abierta, pero la hipótesis más plausible es que China intensificó las medidas de prohibición contra los fabricantes de precursores; esta parece ser la explicación más lógica de por qué ambos países (EE.UU. y Canadá) experimentaron, al mismo tiempo y a escala nacional, una caída drástica en el suministro de fentanilo.

Pastillas de fentanilo en una bolsita de plástico

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Pie de foto, Al parecer, China ha frenado el comercio de precursores químicos para producir fentanilo.

¿Qué tan confiado está usted de que la caída en las muertes en EE.UU. y Canadá esté relacionada con los precursores que salen de China?

Estamos totalmente seguros de que existe una alteración repentina de la oferta; lo muestran todos los indicadores de ambos países.

El componente chino de esta situación es, en realidad, una especulación que se basa en indicios indirectos: ¿por qué ambos países experimentarían estos cambios al mismo tiempo?

Es complicado, precisamente porque se trata de China y de una actividad ilícita; por tanto, no podemos preguntarles a los productores —ni a nadie más a lo largo de la cadena de suministro— qué fue exactamente lo que ocurrió.

Pero podemos ver medidas en los informes oficiales chinos, como el cierre de sitios web y la firma de un acuerdo con EE.UU. en 2023 para ejercer mayor presión sobre este comercio.

Las autoridades chinas son plenamente conscientes de que participar en el tráfico de fentanilo perjudica su reputación internacional.

Además, tomar medidas al respecto les reporta beneficios; es decir, constituye una baza en las negociaciones internacionales: una acción que pueden emprender y que otros países desean ver realizada.

Esas son todas las razones, aunque, insisto, se trata de una especulación.

¿Puede contarnos cómo funciona la relación del gobierno chino con los fabricantes de precursores de fentanilo? Evidentemente no es que el gobierno esté fabricando estas sustancias y luego exportándolas.

Es una sociedad diferente, por lo que la separación entre la empresa privada y el gobierno que no siempre está clara como sí lo está en EE.UU. o Canadá.

Pero la producción es ilegal. Probablemente la hagan personas que tienen vínculos con la industria legal, pero no está dirigida por el gobierno. Y claramente el gobierno tiene la capacidad, y creo que ahora ha demostrado la voluntad, de suprimir ese comercio.

Un gran puerto en China

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Con la caída en la exportación de los precursores del fentanilo desde China, ha caído el consumo en Canadá y EE.UU.

Supongo que una buena noticia que se desprende de su investigación es que, ante todo, el número de muertes ha disminuido.

La otra es que la diplomacia funciona y que, si interactuamos con China, podemos modificar su comportamiento de una manera que nos beneficie aquí, en Norteamérica.

Sin embargo, no puedo evitar pensar que la mala noticia es que esto es algo que ahora controla China; no es algo que estemos haciendo nosotros. Por tanto, no hemos modificado necesariamente el comportamiento de los estadounidenses ni hemos encontrado tratamientos más eficaces, ni hemos invertido en centros de rehabilitación.

En cierto modo, dependemos de los chinos. Y si han reducido la cantidad del fentanilo que exportan, cabe suponer que podrían revertir la situación.

Esta es, pues, la gran incógnita. ¿Será el cambio en la oferta un fenómeno duradero? Lo que todos observamos con cierta inquietud en este momento es si las cifras de muertes volverán a aumentar.

Hasta ahora no ha sido así —lo cual es notable—, lo que parece sugerir que el choque en la oferta ha persistido. Sin embargo, esto no significa que no se pueda hacer nada si uno se encuentra en Canadá o en EE.UU.

La prestación de tratamientos salva vidas; rescatar a personas mediante medicamentos de emergencia para sobredosis salva vidas, y lo ha hecho a lo largo de todo este proceso de treinta años.

Lo que no se puede lograr es transformar radicalmente toda la situación en cuestión de seis meses, ya que desarrollar esos sistemas requiere mucho tiempo. Por tanto, reconocer el impacto de un choque en la oferta no resta valor a los servicios de salud destinados a las personas con problemas de consumo de drogas.

La crisis del fentanilo ha causado estragos en muchas ciudades de EE.UU. y Canadá.

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Pie de foto, La crisis del fentanilo ha causado estragos en muchas ciudades de EE.UU. y Canadá.

Si tuviera una varita mágica para influir en las políticas públicas ahora mismo —en este periodo en el que las muertes han disminuido—, ¿en qué se centraría para hacer que el país sea más resiliente ante la posibilidad de que China vuelva a aumentar la exportación de precursores del fentanilo?

Aquí existe una gran oportunidad, tal como señalamos en nuestro estudio, y es la siguiente: a medida que la droga se vuelve más difícil de conseguir, más costosa y de menor potencia, la experiencia de consumir fentanilo resulta menos gratificante.

Se presenta, pues, una gran oportunidad para ofrecer tratamiento a aquellas personas que sienten que su consumo ha llegado a un punto crítico —el peor momento que han vivido con esta droga— y desean dejarla.

Eso es lo que yo haría a corto plazo para aprovechar esta coyuntura inusual.

A largo plazo, en un mundo de comercio global e internet, siempre habrá oferta que responda a la demanda. Por lo tanto, si China se retira por completo de este mercado, el negocio podría trasladarse a India, por ejemplo, o a Tailandia o algún país similar.

En consecuencia, todas las naciones deben implementar medidas para reducir la demanda, ya que, tarde o temprano, alguien acabará suministrando fentanilo o incluso una droga aún peor.

Las banderas de EE.UU. y Canadá ondean en uno de sus pasos fronterizos.

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Pie de foto, Los controles fronterizos juegan un rol limitado en la lucha contra las drogas.

Lo único que no le escucho enfatizar es el intento de controlar las fronteras, ya sea en Canadá o en EE.UU.

Es necesario mantener cierto control fronterizo por múltiples razones —no solo por el tema de las drogas—, pero el retorno de la inversión alcanza su límite bastante rápido.

En otras palabras, si triplicáramos el número de guardias fronterizos o de inspecciones de camiones, interceptaríamos más drogas, pero no el triple de cantidad.

Es importante que la gente sepa que no puede simplemente transportar la mercancía abiertamente en camiones, pero las posibilidades de actuación a ese nivel tienen un tope.

Por otro lado, en lo que respecta a la aplicación de la ley en este ámbito, las medidas policiales son cruciales, pero pueden acarrear graves consecuencias colaterales.

Como vimos durante la "guerra contra las drogas", las detenciones masivas en barrios pobres generan problemas; lo positivo de este enfoque es que —hasta donde sabemos— no hubo detenciones ni se produjeron esos efectos colaterales.

Se trata, pues, de una forma de intervención que altera las rutas reales de tráfico de drogas y nos permite lograr nuestro objetivo sin causar el sufrimiento que tanto preocupa a muchas personas de buen criterio.

Como alguien que lleva años estudiando y trabajando en este tema, ¿qué opina de este descenso? Imagino que le entusiasma que se haya producido esta bajada.

Pero también me pregunto si le genera cierta inquietud el hecho de que no sea algo que nosotros, como consumidores aquí o en Canadá, podamos controlar por completo.

Me llena de satisfacción haber estado tan cerca de la realidad de la adicción durante los 35 años que llevo realizando esta labor; hago voluntariado en un barrio de San Francisco llamado Tenderloin, donde veo a muchas personas bajo los efectos agudos de esta droga tan sumamente incapacitante.

Por eso, cada vez que esas cifras disminuyen, siento una inmensa alegría.

Me llena de felicidad ver a alguien superar la adicción al fentanilo y emprender el camino de la recuperación. Es comprensible que la gente se desanime y sienta que nada puede funcionar, pero creo que esto demuestra que sí hay soluciones eficaces.

Es cierto que China logró resultados, pero, por supuesto, fue gracias a la diplomacia. Y eso es algo que nosotros también podemos hacer: mantener buenas relaciones con otros países que puedan ayudarnos, y estoy seguro de que encontraremos formas de ayudarles nosotros a ellos.

Esta es una adaptación al español de una entrevista realizada por Katty Kay en su espacio New Normal. Para ver el video original, en inglés, haz clic aquí.