"Me convertí en una prisionera dentro de mi propia casa": las bandas narco en Reino Unido que ocupan cientos de casas con sus habitantes adentro

Jackie sentada al sol
Pie de foto, Un traficante de drogas se apoderó de la casa de Jackie. Ahora ella ayuda a otras víctimas del llamado "cuckooing".
    • Autor, Sima Kotecha
    • Título del autor, BBC News, Corresponsal en Reino Unido
    • Autor, Jade Thompson y Katie Inman
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Cada semana, en Reino Unido, delincuentes se apoderan de los hogares de cientos, si no miles, de personas, normalmente para almacenar y traficar con drogas, según informaron a la BBC los jefes de policía.

Los autores de lo que se conoce en inglés como cuckooing — un término que proviene del comportamiento del cuco, un ave que se apodera de los nidos de otras aves para poner sus propios huevos— suelen elegir como víctimas a personas vulnerables, como ancianos o discapacitados, irrumpiendo en sus hogares para cometer actos ilegales.

En algunos casos, las bandas se aprovechan de los consumidores de drogas, se instalan en sus viviendas y se niegan a marcharse.

El cuckooing aún no es un delito específico, por lo que hay pocos datos sobre su alcance.

Sin embargo, las cifras compartidas en exclusiva con la BBC muestran que entre mayo de 2025 y abril de 2026 se denunciaron a la policía de Londres 1.539 incidentes de este tipo, 1.275 víctimas eran hombres.

El Consejo Nacional de Jefes de Policía (NPCC, por sus siglas en inglés) afirmó que a las víctimas, que a menudo quedaban atrapadas en sus propios hogares, les han ocurrido "cosas horribles".

"Hemos tenido casos en los que se les ha obligado a comer excrementos de perro o a realizar actos sexuales, y eso se graba para luego utilizarlo como forma de chantaje por parte del agresor, que dice: 'Si no haces lo que te digo, al final lo compartiremos con tus amigos y lo publicaremos en las redes sociales'", le explicó a la BBC Kirsten Dent, del NPCC.

"(Es un delito) oculto y se encuentra en los hogares de las personas, por lo que no siempre es fácil de detectar".

El cuckooing se convertirá en un delito específico a finales de año, con una pena máxima de cinco años de prisión.

Forma parte de la Ley de Delitos y Policía de 2026, pero el gobierno tiene que publicar aún las directrices legales para las fuerzas policiales antes de que la ley pueda entrar en vigor.

Jamie con rostro serio, mirando por la ventana
Pie de foto, Jamie dice que su lesión en la cabeza lo hizo vulnerable, ya que sentía que no podía defenderse.

Antes de la entrada en vigor de la modificación legislativa, la BBC acompañó a la Policía Metropolitana de Londres a visitar propiedades sospechosas de cuckooing. Lo que presenciaron fueron signos impactantes de miseria.

La BBC también conversó con víctimas que afirmaron sentirse como prisioneras en sus propios hogares y temían acudir a la policía por miedo a represalias violentas.

El testimonio de las víctimas

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Jamie, de 34 años, sufre daño cerebral tras recibir un golpe en la cabeza con una botella de vidrio y, como consecuencia, le cuesta moverse y hablar con normalidad.

Hace dos años, una banda criminal se aprovechó de su situación haciéndose amiga de él, para luego instalarse en su casa sin su consentimiento y utilizar su piso como punto de venta de drogas.

"La gente pasó de ser muy amable y sensata conmigo a simplemente llevarse todo lo que podían", dijo.

"Me robaron la ropa", añadió. "Empezaron a llevarse todo lo que valía la pena de mi casa, como si lo robaran sin que te dieras cuenta. Y cuando me di cuenta de que eran ellos, lo negaban".

Jamie cuenta que una de las cosas más humillantes fue que le abofeteara un adolescente mucho más joven que él. Jamie dijo que sentía que le resultaba imposible imponerse ante la banda debido a su condición.

"Tengo daño cerebral y un solo puñetazo bien dado podría causarme mucho daño. No puedo pelear, no puedo discutir", dijo.

A principios de este año, señaló, logró escapar de su piso y mudarse a otra parte del país, huyendo de la banda.

Primer plano de la placa de la Policía Metropolitana

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La BBC acompañó a la Policía Metropolitana de Londres a visitar propiedades sospechosas de "cuckooing"

El NPCC visitó 683 domicilios sospechosos a principios de marzo de este año, en el marco de una investigación sobre el tráfico de drogas desde las grandes ciudades hacia zonas rurales más pequeñas.

Según los agentes, estas operaciones y el negocio de los estupefacientes están intrínsecamente relacionados. Los traficantes que transportan drogas suelen buscar propiedades desde las que operar.

"Sospechamos que cada semana se producen cientos —si no miles— de casos de 'cuckooing' en todo el país", afirmó Dent.

Uno de estos casos era el hogar de Jackie, quien le contó a la BBC que solía ser adicta a la heroína y la cocaína.

Su traficante le permitió acumular una gran deuda por drogas. Cuando no pudo pagarla, él añadió US$2.700 más a la factura y le dijo que tenía que tener a un traficante viviendo con ella hasta que pudiera devolver el dinero.

Jackie dice que estuvo sometida al cuckooing durante meses y se convirtió en "una prisionera en mi propia casa".

"Le pedí tantas veces que se fuera y él me decía: 'Mi jefe me ha dicho que tengo que quedarme aquí'".

"Eso solo significaba que tenía que quedarme en una habitación. Intenté entrar en el salón y en la cocina, pero él me decía: 'No, no puedes entrar'. Tenía que quedarme en mi dormitorio. De vez en cuando me decía: 'Te compraré pollo con papas fritas o algo así', pero era muy raro", contó. Dice que consumía drogas para superar aquella terrible experiencia.

Tras varios meses ocupando la vivienda, el traficante finalmente se marchó. Jackie dice que la sospecha de que la policía lo estaba vigilando le hizo irse.

Ahora está libre de drogas tras haber ido a rehabilitación y colabora con diversos grupos de apoyo para concienciar sobre el cuckooing y cómo le puede pasar a cualquiera.

"No se trata solo de drogas. Puede tratarse de cualquier cosa. Puede tratarse de parejas [que no se van]. Puede tratarse de familiares. Puede ser cualquiera que se niegue a abandonar tu propiedad y puede utilizarse para todo tipo de cosas: dinero, objetos robados, cualquier cosa con la que crean que pueden explotarte", explica.

Cuando la BBC visitó las propiedades de Londres con la Policía Metropolitana, los agentes dijeron que las condiciones miserables eran la norma en los inmuebles afectados por el cuckooing.

Había paquetes de comida esparcidos por el suelo, puertas que se caían de las bisagras y un olor acre a heces que lo impregnaba todo.

Nos llevaron a una cocina donde había pollo crudo tirado en el fregadero. Había manchas de sangre en un edredón y una mesa plegable mugrienta que se utilizaba como cama. El inodoro de uno de los baños estaba atascado. Todas las viviendas desprendían un hedor pútrido.

Órdenes de cierre

Agentes de la Policía Metropolitana —el cuerpo policial más grande de Gran Bretaña— afirmaron estar observando un patrón en lo que respecta a las personas de las que se aprovechan.

"Lo que nos muestran los datos es que, si eres un hombre blanco de entre 40 y 49 años y tienes una posible dependencia de las drogas, es muy probable que seas víctima de un caso de ".

"También estamos observando víctimas recurrentes: lamentablemente, personas que ya han sido víctimas de cuckooing y que se han mudado a otro lugar o permanecen en el mismo vuelven a ser víctimas", afirmó el inspector Andrew Cameron.

Las cifras obtenidas por la BBC en virtud de la Ley de Libertad de Información muestran que en el año 2023/24 se llevaron a cabo 380 investigaciones en las que el cuckooing se señaló como un posible motivo de preocupación en la capital. Esta cifra ascendió a 1078 en 2025/26.

La Policía Metropolitana afirmó que el aumento se debía principalmente a una mayor concienciación entre las fuerzas del orden sobre lo que constituye el cuckooing, así como a que más traficantes de drogas utilizan esta táctica como modelo de negocio.

La policía señaló que la metodología de recopilación de datos también había cambiado durante este tiempo, lo que también podría explicar parte del aumento.

Drogas

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Según la policía, el tráfico de drogas desde las grandes ciudades hacia zonas rurales más pequeñas está vinculado al "cuckooing".

Hasta que el cuckooing se convierta en un delito específico, los agentes de policía afirmaron que estaban intentando detener a los sospechosos por otros delitos, como la posesión de drogas o los delitos relacionados con la esclavitud.

Fuentes de varias fuerzas policiales de Inglaterra indicaron que se estaban recurriendo cada vez más a las órdenes de cierre para poner fin al cuckooing.

Estas órdenes permiten a los agentes de policía y a las autoridades locales cerrar temporalmente una propiedad. Una orden de cierre parcial puede significar que el inquilino pueda permanecer en la vivienda, pero que se prohíba la entrada a visitantes concretos y a otras personas.

Sin embargo, algunas víctimas critican la forma en que se aborda el problema.

"No confío en la policía. Son unos inútiles", afirmó una víctima con la que hablamos bajo condición de anonimato.

Ellas consideran que las personas vulnerables necesitan apoyo y que se debería hacer más para evitar que sean explotadas.

La NPCC afirmó que estaba trabajando para fomentar la confianza entre las víctimas y consideraba que la modificación de la ley para tipificar el cuckooing como un delito específico sería de gran ayuda.

La Dra. Amy Loughery, investigadora de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, cuyo trabajo se centra en el cuckooing y en su explotación a través del tráfico de drogas de las grandes ciudades hacia el interior, señaló que la policía no siempre reconocía cuándo se estaba explotando a personas vulnerables.

"Las víctimas del cuckooing no siempre eran consideradas como tales porque, a menudo, habían tenido experiencias previas o contacto con la policía", afirmó.

Aunque la concienciación sobre el tema ha mejorado en los últimos años, señaló que "queda un largo camino por recorrer" y pidió más orientación y políticas que ayuden a identificar la explotación y a mejorar la respuesta ante el cuckooing.

Un portavoz del Ministerio del Interior calificó de "espantosos" los testimonios ofrecidos a BBC News.

Y añadió: "Haremos todo lo que esté en nuestro alcance para proteger a las comunidades del vil delito del cuckooing, lo que incluye invertir más de US$45 millones este año (...) para combatir las bandas de traficantes de drogas y los grupos del crimen organizado".

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