Tres posibles escenarios
- Autor, Anthony Zurcher
- Título del autor, Corresponsal en Norteamérica, Washington D.C.

Fuente de la imagen, Getty Images
1. Una gran ola demócrata
Las elecciones de mitad de mandato suelen favorecer al partido que no ocupa la Casa Blanca.
Si a eso se suman las encuestas que muestran que Trump cuenta con niveles de popularidad históricamente bajos, el impacto económico de la guerra con Irán y la controversia generada por algunas de sus políticas -como la aplicación agresiva de las leyes migratorias- se reúnen varios de los ingredientes que podrían desembocar en una auténtica "ola azul".
Bajo este escenario, los demócratas no solo obtendrían el control de la Cámara de Representantes, sino que superarían con creces los 218 escaños necesarios para alcanzar la mayoría.
También lograrían algo que nadie anticipaba meses atrás, obtener suficientes senadores para recuperar la mayoría de la Cámara Alta.
Un resultado así supondría un duro revés para Trump y el Partido Republicano, y abriría dos años de intensa confrontación política entre un Partido Demócrata revitalizado y un presidente que pocas veces evita enfrentamientos.
2. Un avance limitado de los demócratas
Si se da este escenario, las encuestas habrían captado correctamente la tendencia general, pero exagerado ligeramente la magnitud de los avances demócratas.
Los demócratas sumarían suficientes votos para recuperar el control de la Cámara de Representantes, pero por un margen reducido.
Esto obligaría a sus líderes a mantener un delicado equilibrio entre el ala progresista y los sectores más moderados del partido para reunir los votos necesarios y sacar adelante cualquier iniciativa legislativa.
En el Senado, los demócratas le arrebatarían apenas uno o dos escaños a los republicanos, lo que no sería suficiente para controlar esa cámara.
3. Una gran noche para los republicanos
En este escenario, los republicanos lograrían conservar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
Para que eso ocurra, las encuestas tendrían que haber subestimado el apoyo a Trump, como sucedió en elecciones anteriores.
No solo sería necesaria una participación republicana superior a la prevista, sino también que muchos votantes independientes e hispanos, entre quienes las encuestas sugieren un creciente desencanto con algunas políticas de Trump, acaben respaldando a los candidatos republicanos.
Si se materializa este escenario, Trump podría presentar el resultado como una nueva ratificación electoral de su liderazgo e impulsar su agenda nacional e internacional con el respaldo de un Congreso que permanecería en manos republicanas.















