Qué consecuencias está teniendo la caída de los precios de los diamantes en todo el mundo

Fuente de la imagen, Getty Images
- Autor, Ed Butler
- Título del autor, Periodista de economía de la BBC
- Informa desde, Sierra Leona
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 7 min
En una remota mina informal a pequeña escala en Kono, la región diamantífera de Sierra Leona, los hombres trabajan con el torso desnudo, sin descanso, bajo el calor del sol. El barro del pozo se tamiza y se retira con palas.
Daniel, capataz, me muestra la grava que está revisando con los dedos. "La ponemos en agua y la lavamos", cuenta. "Si hay algo parecido a un diamante o cualquier piedra brillante, podemos verlo".
Daniel y otros cinco hombres buscan solo pequeños fragmentos, pero la cosecha es escasa. "Aún no he ganado mucho dinero. A veces, en todo el año no se consigue nada", explica.
"Es por la gracia de Dios que se encuentra un diamante. En realidad, solo estamos soñando. Pero seguimos teniendo esa esperanza".

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Conflicto e informalidad
Esta minería informal ha aumentado en Kono tras el cierre de Koidu Holdings, la mayor mina de diamantes del país, el año pasado. El cierre supuso la pérdida de 1.000 puestos de trabajo tras un complejo conflicto laboral por los salarios de los mineros.
Oficialmente, la empresa afirma que cerró debido al coste del conflicto y a problemas de seguridad, pero, en privado, fuentes internas también reconocen que la debilidad del mercado mundial de diamantes también influyó.
Solo en los últimos cuatro años, el precio al por menor de los diamantes naturales pulidos ha caído alrededor de un 40%. El principal factor ha sido el rápido crecimiento de la industria de los diamantes de laboratorio.
Estos diamantes elaborados en fábricas, producidos a partir de carbono cristalizado, son química y físicamente idénticos a los diamantes extraídos de las minas.
Fabricados principalmente en India y China, utilizando dos tecnologías diferentes - HPHT (alta presión y alta temperatura) y CVD (deposición química de vapor)- cuestan hasta un 70% menos.
El gobernador de Kono, Augustine Shekho, afirma que la fuerte caída del precio mundial de los diamantes naturales ha afectado gravemente a la región en los últimos cinco años.
"La disminución del valor de los diamantes ha reducido los ingresos de los mineros, ha limitado la inversión y ha debilitado la actividad económica local".

Fuente de la imagen, Getty Images
La extracción de diamantes ha sido el sustento de esta zona de África Occidental desde la década de 1930, y hace treinta y cinco años se convirtió en el epicentro de una brutal y prolongada guerra civil en Sierra Leona. La historia fue inmortalizada por Leonardo DiCaprio en la película de Hollywood de 2006: "Diamante de sangre".
Kono se convirtió en objetivo debido a su riqueza en diamantes. Shekho describió las múltiples atrocidades cometidas en la región, incluido el asesinato de su propia madre, mientras las facciones armadas se disputaban el control.
"Disparaban al azar, mataban a gente, quemaron toda la ciudad", dice. "Todas las casas estaban minadas.
"Fue una guerra de terror... Ella, mi madre, por desgracia, fue víctima de eso... Fue una pesadilla. Realmente no quiero pensar en ello".
Se estima que al final del conflicto que duró 11 años, más de 50.000 personas habían muerto y cientos de miles más habían quedado mutiladas o desplazadas.

Fuente de la imagen, Getty Images
"¿Qué han aportado esos diamantes a nuestra comunidad?"
En 2003 se puso en marcha el Proceso de Kimberley, un sistema internacional de certificación de diamantes respaldado por Naciones Unidas, con el fin de impedir que los diamantes de zonas en conflicto entraran en el mercado general de diamantes. Sin embargo, el sector ha tenido dificultades para contener el daño a su reputación.
"Para mí, los diamantes nos han fallado", afirma Abubakar Amara, profesor de primaria en Kono. "¿Qué han aportado esos diamantes a nuestra comunidad, a Kono, a Sierra Leona? Se nos considera los más pobres del mundo".
La multinacional británica De Beers, especializada en la extracción y comercialización de diamantes, está decidida a cambiar esta percepción. En Sierra Leona, ha puesto en marcha un proyecto llamado Gemfair, en el que se ofrece a los mineros artesanales locales equipamiento, formación y precios más transparentes por sus hallazgos. Se podría considerar una especie de programa de comercio justo para los diamantes.
"La idea es conectar con los mercados para que puedan encontrar un lugar donde vender sus diamantes, y también empoderarlos, darles formación. Les proporcionamos habilidades", afirma Raymond Alpha, representante local de Gemfair.
Pero para De Beers, quizá su función más importante sea la de proteger su reputación, ya que permite a los minoristas contar la historia del origen de cada diamante que venden.
"Estamos observando un interés creciente por parte de los consumidores", afirma David Johnson, representante de De Beers. "Dado que la gente quiere saber cada vez más de dónde proceden su café, su algodón o su chocolate, no es de extrañar que también quiera saber de dónde procede su diamante, una de las compras con mayor carga emocional".

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Aunque una mayor trazabilidad podría atraer a más clientes hacia los diamantes extraídos de minas, hay quien sostiene que las alternativas de laboratorio no harán más que seguir ganando popularidad.
Rohit Mehta, director ejecutivo de Forlink Ventures, una empresa dedicada a las materias primas con sede en Surat -la capital india de los diamantes de laboratorio-, afirma que estos diamantes no solo son más baratos, sino también más éticos y mejores para el medio ambiente.
"La gente es más consciente del cambio climático y de la sobreexplotación de la tierra", afirma.
Pero el argumento de que los diamantes de laboratorio son "ecológicos" no convence a todo el mundo. A diferencia de los diamantes naturales, los de laboratorio consumen una enorme cantidad de energía, ya que se requieren grandes cantidades de electricidad para producir un solo quilate en bruto.
"Estos reactores funcionan a la temperatura del sol", afirma Stanley Mathuram, un consultor medioambiental afincado en Estados Unidos que ha estudiado el crecimiento de la industria de los diamantes de laboratorio. "Son como centros de datos. Ese es el tipo de energía que requieren".
Precio vs tamaño

Fuente de la imagen, Getty Images
Sin embargo, esa preocupación por el consumo energético no parece estar disuadiendo a los compradores. El mercado mundial de diamantes cultivados en laboratorio se valoró en US$29.500 millones el año pasado, y se prevé que crezca hasta alcanzar los US$91.900 millones en 2034, según un estudio.
La cifra de los diamantes de laboratorio para 2025 superó los US$20.000 millones que De Beers estima como el valor total anual internacional de los diamantes naturales extraídos de minas utilizados en joyería.
En EE.UU., los anillos de compromiso con piedras cultivadas en laboratorio representan el 61% de todas las ventas, según el estudio "2026 Real Weddings Study" de la página web de organización de bodas The Knot.
El informe señala que se trata de un aumento de más del doble desde 2022, siendo los diamantes de laboratorio, con diferencia, la opción más popular. Afirma que este cambio está, "impulsado por el pragmatismo económico y la evolución de los valores, ya que el 40% de las parejas afirma que es especialmente importante que su piedra sea cultivada en laboratorio".
Doug Meadows, cofundador de David Douglas Diamonds, una joyería de Atlanta, afirma que la gente se decanta por los diamantes cultivados en laboratorio porque así pueden permitirse una piedra más grande.
"Todo gira en torno a la piedra. Buscan la joya más llamativa que puedan permitirse. Hace años, lo caro era el diamante.
"Con la subida del precio del oro hasta los US$4.500 o US$5.000 la onza, ahora la montura se está volviendo mucho más cara, y el diamante se está convirtiendo en la parte barata".
Meadows añade que se muestra receptivo a la idea de promover los diamantes naturales, con una historia arraigada en la tierra, y la experiencia de los mineros pobres de África Occidental. Pero no es fácil de vender.
"Intentar concienciar al consumidor sobre el valor de un diamante natural supone un nuevo reto. Aún no sé cómo lo haremos, pero espero que el sector nos dé alguna idea".
De vuelta en el cinturón de diamantes de Sierra Leona, Daniel descarta otra criba llena de grava.
"Por desgracia, aquí no hay diamantes", dice con la cabeza gacha, mirando fijamente el barro azul grisáceo del pozo. "Volveré a probar suerte", añade mientras reanuda la excavación.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.









